A veces pienso que fue un mal año, más allá de todo lo bueno en la facultad y la salud propia y de la familia. Entonces pienso que fue un buen año, más allá de los no-amoríos y demás cositas poco importantes. Ahí surge mi incapacidad, al tratar de calificar al año que termina con un solo adjetivo, y que no sea subjetivo.
Respuesta: imposible.
Fue un año raro, porque no había llegado a necesitar en mi vida tener que pensar como una opción única (inexorablemente no es opción) el hecho de sacar turno para Salud mental. Me sentí tan loca, tan cambiante, imposibilitada a dominar mi mente, que si eso no fue haber crecido, no sé qué otra cosa podría serlo.
Fue un año que de verdad me dejó marcas, de todo tipo. Me di cuenta (porque antes no lo sabía, y siempre digo que no termino de conocerme nunca) que hay momentos en que me es imposible disimular en mi forma de ser y hasta en la mirada, lo que me pasa. Siempre me creí un caparazón infranqueable de tortuga Ninja; éste año descubrí que a veces te podés volver loca de no-amor.
Me di cuenta que el único momento en que mi mundo se paraliza, es cuando agarro un libro. Éste fue un año en que, si antes estaba obsesionada con la lectura (cuanto libraco se me cruce por los ojos), hoy debería estar medicada. Hubo un día que llegué a pensar que tal vez ésta manía (droga de las buenas) sería patológica. Y obviamente no quise comprobarlo yendo al psicólogo, por miedo a que me lo diagnostique.
Fue un año que verdaderamente (y perdón) me rompí el culo para vivirlo y salir ilesa (qué extraño antagonismo jaja). En cuanto a estudios, obviamente.
En fin, difícil hacer un balance exacto o calificarlo con cifras sobre cuán bueno o malo fue. Comenzando por el hecho de que todavía no terminó.
Lo más convincente es que si lo viví, muy malo no creo que haya podido ser.
Gracias (aunque nunca lo leerán) a todas esas personas que aparecieron en mi vida éste año. Y a las que, tal vez, en las horas que quedan, puedan llegar a sorprenderme. Y gracias a las personas que se alejaron de mí, porque yo también deseaba eso. Sepan vivir, y si no lo logran, no piensen tanto y vivan sin más. Dejen vivir. Critiquen menos. Lean más. Crezcan no solo en altura.
Buena vida para toda la poca gente que quiero.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario