martes, 1 de septiembre de 2015

Alguien

Modifico aquí el texto dramático. Creo que escribí demasiado, para tan poca cosa.

Alguien es un chico raro. Tiene múltiples personalidades, es tímido para lo que le conviene, y a veces para lo que no le conviene. Es decir que es tímido de verdad. Y eso creo que le molesta.
Aparenta frialdad que le llega hasta los huesos, pero yo no le creo. Tiene un hemisferio cerebral dominado por la ironía, el humor negro y la burla. La mayoría de las veces habla desde el lugar de la perfección, tiene un ego insaciable. Dice que no le gusta que lo miren cuando camina (algo tan común como caminar, pobre diablo), aunque sospecho que lo disfruta.
Alguien es un extraño y, como siempre dije, solo confío en extraños. Sabe muchas cosas poco interesantes de mi vida: sabe de mis adicciones, sabe de mis lugares frecuentados, de mis personas favoritas en el mundo, de mi comida favorita en el mundo, y sabe, sobretodo, que lo considero un extraño. Sabe de las cosas que disfruto y de las que sufro. Sabe hasta de mis mentiras. Y se las cree. Sabe que nunca quise estar en el aquí y el ahora, y le conté también sobre la forma que descubrí para sobrellevar mi eterna desdicha. Sabe que a pesar de no conocerlo, lo quiero. Sabe que me gusta el olor de su piel cuando no se perfuma, y sabe que me gusta darle besos en los párpados. Sabe que existimos por algo, y que nos cruzamos por algo. Pero no demuestra ningún tipo de interés por averiguarlo. Sabe que soy tan frágil como él mismo. Que quizás, sobrepasar un límite nos lleve a perderlo todo. Y ese todo siempre es nada.
Porque nada de esto existe. No existe un alguien, no existo yo. No existe lo que sentimos. Porque no sentimos. No existe lugar para el amor, porque somos igualmente fríos.