lunes, 15 de mayo de 2017

Volver a Julio

Titulo esta entrada refiriéndome a Cortázar.
Volver a Julio después de tanto –no tanto tiempo, sino tantas lecturas entre medio– debe ser como tener muchas primeras veces de algo que nos ha encantado. Aquí vamos:
Alguien me dijo hace poco, que el Julio que todos adoran por puro snobismo es el Julio novelista; cuando, en realidad, el Julio menos conocido es un excelente narrador de cuentos.
En Segunda vez nos pone a prueba –a mí por primera vez– con parte de su realismo mágico, su realidad transformada que no permite encontrar la solución, porque deja que la solución nos encuentre a nosotros y no ahora, sino cuando ella quiera.
Leer por primera vez algo que no es del todo unidireccional, obliga siempre a releer para pensar “¿a dónde quiso llegar con todo esto?” En un cuento sobre la muerte, releer implica, de alguna forma, no aceptar o no querer aceptar. Ahora bien, la nebulosa de interrogantes que se arma en la cabeza, se resume en esto: la vida es una sala de espera, comunicada con una oficina a través de una puerta, sin otra salida que esa puerta de entrada. Del primer encuentro todos salimos por la misma puerta, ¿pero del segundo? Carlos entró a la oficina y desapareció para siempre, porque nunca salió por esa única puerta existente, para volver a recorrer la sala de espera e irse a casa. Eso es la muerte. Un primer llamado de advertencia, y una Segunda vez que nos transportará sin retorno a un lugar del que todavía nadie nos pudo contar.
Releer el cuento es tan imposible como volver a nacer... No puede haber otra, no tiene que haber lugar para una Segunda vez.
Gracias, Julio, por ser mi excepción.

martes, 26 de abril de 2016

Té a solas

Te tomo, quizás, porque te quiero. No estoy convencida del todo. Pero te tomo con tal semi-seguridad como quién toma un té queriendo tal vez café.
Te tomo, quizás, porque te quiero acá. No lo digo con convicción, porque soy feliz y sin embargo no estás.
Te tomo, quizás, porque te dejas tomar. Y aprovecho porque nunca nadie se deja tomar por mí.
Te tomo, quizás, porque creo que confío. No suena muy seguro, pero tampoco eso pretendo.
Te tomo porque confío en que alguna vez estarás conmigo.
Te tomo porque confío en que sos algo más que lo efímero del vapor de mi té de tilo.
Termino de tomar mi té, como todas las cosas se terminan, inexorable y tristemente; teniendo ganas de tomar ahora café.

viernes, 18 de marzo de 2016

Palma sola

La palma que está en el patio,
nació sola;
creció sin que yo la viera,
creció sola;
bajo la luna y el sol,
vive sola.

Con su largo cuerpo fijo,
palma sola,
sola en el patio sellado,
siempre sola,
guardián del atardecer,
sueña sola.

La palma sola soñando,
palma sola,
que va libre por el viento,
libre y sola,
suelta de raíz y tierra,
suelta y sola,
cazadora de las nubes,
palma sola,
palma sola,
palma.

Nicolás Guillén

sábado, 30 de enero de 2016

Tengo y puedo, tienes y puedes

Tengo dos manos que tocan las tuyas. Tengo dos piernas que logran equilibrarme para alcanzarte (al fin), y hacen malabares para sobrevivir de todo esto. Tengo un par de anteojos que me hacen verte tan lindo como sin tenerlos puestos. Porque miro tu olor, tu voz y tu tacto. Tu risa y tu llanto. Tu alma hecha pedazos.
Tengo guardados bajo llave los días contados. Tengo los momentos encriptados. Los sonidos, los olores. Puedo dibujar de memoria el cielo de cada uno de esos días, con los ojos vendados.
Tengo y puedo.
Te tendría, si pudiera.
Me puedes cuando te tengo conmigo.
Tengo ganas de que podamos.
¿Puede ser que te tenga conmigo?
¿Cuándo vamos a poder tenernos?
¿Cuándo?
¿Cuándo?
¿Cuándo?

jueves, 10 de diciembre de 2015

La altura despareja en los abrazos

La imagen románticamente cliché de ponerse, la persona más bajita, siempre en puntas de pie. La desalineación en la distancia de dos bocas. La distancia inalcanzable. Lo que tocan las bocas y lo que besan las manos. Lo que se escucha sobre un pecho cuando se abraza apoyando el oído. Una máquina que ha dejado de funcionar como lo hacía siempre. Esos ya no son latidos. Tengo grabado en mis tímpanos tu sonido tan mío.
Beneficios de ser la persona más bajita en los abrazos.

domingo, 4 de octubre de 2015

Guerra de las flores

Levantaos, hermanitas de senos de jade.
Levantaos, mujeres serpientes con faldas de serpiente.
Levantaos, hermanitas de lenguas de coral
con desgarros de esmeraldas y pimienta.
Vayamos, vayamos, buscaremos flores.
Vayamos, vayamos, cortaremos flores.
Aquí se extienden, aquí se extienden
las flores del agua y del fuego,
las flores del escudo,
las flores del jabalí,
las flores de prestigio que anhelan los hombres.