La imagen románticamente cliché de ponerse, la persona más bajita, siempre en puntas de pie. La desalineación en la distancia de dos bocas. La distancia inalcanzable. Lo que tocan las bocas y lo que besan las manos. Lo que se escucha sobre un pecho cuando se abraza apoyando el oído. Una máquina que ha dejado de funcionar como lo hacía siempre. Esos ya no son latidos. Tengo grabado en mis tímpanos tu sonido tan mío.
Beneficios de ser la persona más bajita en los abrazos.
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