Te tomo, quizás, porque te quiero. No estoy convencida del todo. Pero te tomo con tal semi-seguridad como quién toma un té queriendo tal vez café.
Te tomo, quizás, porque te quiero acá. No lo digo con convicción, porque soy feliz y sin embargo no estás.
Te tomo, quizás, porque te dejas tomar. Y aprovecho porque nunca nadie se deja tomar por mí.
Te tomo, quizás, porque creo que confío. No suena muy seguro, pero tampoco eso pretendo.
Te tomo porque confío en que alguna vez estarás conmigo.
Te tomo porque confío en que sos algo más que lo efímero del vapor de mi té de tilo.
Termino de tomar mi té, como todas las cosas se terminan, inexorable y tristemente; teniendo ganas de tomar ahora café.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario